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Francisco Martínez: «La música no sólo amansa a las fieras; perfecciona el cerebro»

Fragmento de la entrevista concedida por Francisco Martínez a Diario Sur:

–Qué paradójico que a ustedes les cueste tanto hacerse oír.
- Pues sí que lo es. La razón de eso está en los dos frentes. Por un lado, en la falta de autoconvencimiento que tenemos los propios del gremio. Y por otro, está la sordera ambiental, incrementada los últimos tiempos por las iniciativas legislativas del Gobierno.
- ¿La ‘ley Wert’ no les gusta, no?
- La Lomce está siendo una catástrofe, porque resta presencia a la música en los estadíos iniciales y medios de la enseñanza general. Y a eso añada usted la sordera institucional; no nos atienden en nuestras demandas frente a ese mal histórico de la ubicación en el sistema educativo.
- ¿Se sienten la hermana pobre del sistema?
- Por supuesto, somos la hermana pobre. Y la cenicienta, sin baile de medianoche ni príncipe a la vista.
- ¿Por qué en un país que premia tanto el talento artístico cuesta tanto el reconocimiento en la enseñanza reglada?
- Por un lado, a los artistas en general, y a los músicos en particular, nos falta espíritu militante; por ejemplo, los colegas de la educación fisica lograron en su tiempo la integración universitaria de una manera muy brillante y los departamentos hacen piña, quizá por ese espíritu competitivo. Y tal vez eso sea porque saben alinearse en un vector de fuerza y hacer presión. Nosotros adolecemos de un grado de dispersión tremendo y muchas veces nos perdemos; se nos va la fuerza en las discusiones un poco bizantinas y gran parte de nuestros males están ahí.
- Dígame las razones por las que la enseñanza musical debería ser universitaria.
- La música es un componente fundamental de la cultura. Y a la vez, es un arte y una ciencia, con un peso histórico que ha sobrepujado incluso a la importancia de otras disciplinas que sí forman parte de las enseñanzas universitarias, como las bellas artes, por ejemplo.
- O sea que va a ser verdad eso de que la música amansa a las fieras.
- No sólo amansa a las fieras, sino que perfecciona nuestro cerebro. Cada vez parece más claro que el cerebro de un músico alcanza un grado de optimización de su funcionamiento que difícilmente podemos alcanzar a través de otras actividades. Eso parece ser un clamor cada vez más intenso en el terreno de la neurociencia; un clamor al que los políticos parecen ser bastante refractarios.

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